Quebradas de Montaña.

September 06, 2015  •  Dejar un comentario

Quebradas de Montaña en Zamora Chinchipe. 

Se calcula que el 31% del agua dulce del planeta se produce en América Latina. Sin embargo, y pese a lo que esta cifra representa para el desarrollo de la región, actualmente 100 millones de personas aún no tienen acceso a ningún tipo de saneamiento y el acceso en áreas rurales apenas llega a 60%. La rápida urbanización de la región significa que los servicios de agua y saneamiento se han enfocado mayormente a las poblaciones urbanas, en desmedro de las comunidades rurales. (cifras del Banco Mundial).


Floripondio, planta sagrada.

July 16, 2015  •  Dejar un comentario

Caminando por Malacatos me encontré con este Floripondio. Los vecinos me contaron que fue sembrado años atrás para atraer la buena suerte y, alejar a la gente mañosa. Dicen que les ha funcionado bien, aunque debieron sembrar unito de éstos una cuadrita más abajo, donde asaltaron una agencia bancaria días atrás... El alcaloide escopolamina se encuentra en gran proporción en estas plantas, que han sido usadas como alucinógenos desde tiempos inmemoriales, principalmente en los Andes y en el Amazonas.

Caminando por Malacatos, parroquia del Cantón Loja, me encontré con este Floripondio. Los vecinos me contaron que fue sembrado años atrás para atraer la buena suerte y, alejar a la gente mañosa. Dicen que les ha funcionado bien, aunque debieron sembrar unito de éstos una cuadrita más abajo, donde asaltaron una agencia bancaria días atrás... El alcaloide escopolamina se encuentra en gran proporción en estas plantas, que han sido usadas como alucinógenos desde tiempos inmemoriales, principalmente en los Andes y en el Amazonas.


AmericaNoSoy

April 05, 2015  •  Dejar un comentario

Mayo 2014. Zamora Chinchipe. Alto Nangaritza. Comunidad Shuar Kusunts.

Somos casi cuarenta personas en la reunión comunitaria. Hombres y mujeres. El aire está cargado de tensión. Discutimos el cómo se invertirán varios incentivos económicos que el Estado entregará para actividades de conservación y desarrollo comunitario. Aquí, en esta esquina verde del Ecuador frontera con Perú habitan tres culturas: los Shuar, habitantes originales de estas selvas; los colonos mestizos llegados a partir de los años setenta y los indígenas Saraguro. Al frente, sentados en órden de jerarquía dirigen la reunión los líderes comunitarios. La bandera ecuatoriana es el único elemento en la pared de madera. Sus colores, donde quiera que uno los ve, crean ese sentimiento de estar en casa. Ideas van y vienen. Unas mejores que otras. Entre todos tenemos casi claro lo que haremos con la platita que nos darán por conservar el bosque. También hay opiniones, muchas y buenas, de invertir esfuerzos en mantener las culturas locales tan amenazadas. !Ahí es cuando caigo en cuenta¡ Casi en mis narices Don Paqui viste “pinteraso” una chaqueta con U.S.A en su espalda. Los elementos multiculturales de la escena dan espacio a infinidad de interpretaciones: historia, identidad, nacionalismo, migración, conquista, medios, imperialisno, nacionalismo… ¡Puchicas la globalización¡ O será que simplemente el mundo es muy pequeño. En fin, busque/ añada Usted la suya en base a su experiencia, que yo tomo la foto y me voy al coffe break.


Ellas: Mujeres del Nangaritza.

December 26, 2014  •  3 comentarios

El valle del río Nangaritza, en la provincia de Zamora Chinchipe, es más que las montañas de cimas planas que lo hicieran famoso entre geólogos y conservacionistas. En sus montañas hay historias que se pierden en la espesura del bosque. Un vistazo a la vida en el alto Nangaritza a través de los rostros de sus mujeres.

(C)JUANCARLOSVALAREZO.

 

 


Conservación del Agua en Catacocha y Celica.

December 25, 2014  •  Dejar un comentario

A mediados de diciembre 2014, se llevó a cabo en Catacocha, provincia de Loja, el cierre del Programa de Buenas Prácticas de Uso del Agua y su Conservación. Este programa es parte de una campaña de educación ambiental ejecutada por estudiantes de la Unidad Educativa Fiscomisional Marista de Catacocha con el apoyo del GAD de Paltas y Naturaleza y Cultura Internacional. La campaña fue posible gracias a un Convenio de Cooperación Interinstitucional firmado por las instituciones en mención y cuyo objetivo fue continuar el proceso de conservación y restauración de los ecosistemas de la Reserva Pisaca y las principales microcuencas abastecedoras de agua de Catacocha y otras poblaciones aledañas, y por otra, prolongar en Catacocha la campaña de educación ambiental (financiada por el Gobierno Flamenco de Bélgica, mediante la fundación BOS+), orientada a motivar cambios de comportamiento en la comunidad local a favor de la conservación de los recursos naturales. 

En el cantón Celica, el Programa continua en ejecución con actividades de campo con estudiantes del Colegio Santa Teresita, con quienes Técnicos de Naturaleza y Cultura realizaron una práctica de campo enfocada en el estudio de los macroinvertebrados como indicadores de la calidad del agua.

Más información en este enlace.

Luis López, Técnico de Naturaleza y Cultura Internacional trabajando junto a estudiantes de la Unidad Educativa Fiscomisional Marista de Catacocha en la presentación final de los resultados del Programa de Buenas Prácticas de Uso del Agua y su Conservación. Holger Pógo Galán, Profesor de Ciencias Naturales y Coordinador de Participación Estudiantil. Estudiantes trabajando en la presentación final. Anthony Herrera Motoche, 16 años, estudiante de la Unidad Educativa Fiscomisional Marista de Catacocha. Sofía Medina Torres, 17 años, estudiante de la Unidad Educativa Fiscomisional Marista de Catacocha. Hno. Saturnino González, Rector de la Unidad Educativa Fiscomisional Marista de Catacocha junto a José Rodrigo Sánchez, Técnico de Naturaleza y Cultura Internacional. Hno. Saturnino González, Rector de la Unidad Educativa Fiscomisional Marista de Catacocha. Arq. Ramiro Maita, Alcalde del cantón Paltas (centro) junto a otras autoridades municipales durante la presentación de los estudiantes Maristas. Charla sobre macroinvertebrados acuáticos en el cantón Celica por parte de Técnicos de Naturaleza y Cultura Internacional y estudiantes del Colegio Santa Teresita. Recolección de macroinvertebrados acuáticos. Estudiantes del Colegio Santa Teresita recolectando macroinvertebrados acuáticos.

 


Tepuyes: la tierra prometida.

July 25, 2014  •  Dejar un comentario

Estos días de julio, a Don Alfonso Ortega le brillan los ojos más de lo normal. Él es uno de los fundadores del Barrio Las Orquídeas, poblado colono del alto Nangaritza que en cierta época fue, junto a las comunidades shuar de esta región, el epicentro de la lucha por la tenencia de la tierra que hoy, tras una espera que se sintió eterna, finalmente termina.

Ese brillo no es adrede. Su empeño para que los objetivos de la organización a la que ha dirigido se cumplan se nota en las arrugas de su cara. Su hijo Walter, actual presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos San Miguel de Las Orquídeas (ATASMO), escucha con atención y asiente cuando su padre narra las peripecias del arribo a Nangaritza diez y nueve años atrás; y aquellas propias del proceso de adjudicación de las 1462 hectáreas del Área de Conservación colono-shuar Los Tepuyes, que el 10 de julio pasado les fueron entregadas por el Ministerio del Ambiente (MAE), pero que han sentido como suyas desde que llegaron a estas tierras.

Igual entereza distingue a Francisco Kukush, presidente de la Asociación de Centros Shuar Tayunts (ACESHUT), a la que corresponden otras 2743 hectáreas, que han sido parte de su territorio ancestral desde mucho antes de la llegada de los colonos al alto Nangaritza en los primeros años de los noventa.

Ambas asociaciones comparten la administración de Los Tepuyes, hogar para una variada colección de plantas y animales, varios de ellos nuevos para la Ciencia en años recientes, como da cuenta de ello el hallazgo en tan solo quince días de exploración de 28 nuevas especies de plantas, insectos, anfibios y reptiles. Irónicamente, fueron los conflictos por la propiedad de la tierra lo que mantuvo a colonos y shuar distantes por largo tiempo, con rivalidades que semejan una historia del viejo Oeste; con la diferencia de que en esta esquina verde de Zamora Chinchipe, un final feliz si fue posible.

Una lluviosa noche de julio, Don Alfonso me recibe en su casa en Las Orquídeas. Afuera llueve a cántaros y tengo que pedirle que levante la voz para no perderme los detalles de su historia. Oriundos del Azuay, los Ortega llegaron a estas tierras en 1995 después de varias penurias atravesando la otrora selva impenetrable y otro tanto surcando el Nangaritza en bote a palanca. “Todo era selva. Vinimos en busca de mejores tierras y las encontramos. La pesca era abundante. En media hora se sacaban 15 libras de corroncho y no se necesitaban armas para cazar: con perros y un buen machete era suficiente. No teníamos caminos ni electricidad. Todo lo hicimos con mingas. Supimos entonces, que si no estábamos unidos, no lograríamos nada”, cuenta Don Alfonso y su mirada se pierde atravesando la pared de agua que no ha cesado de caer.

No es difícil imaginar las penurias del arribo de los primeros colonos al alto Nangaritza, ni tampoco la presión que la colonización de estas tierras significó para los Muraya Shuar (los shuar de la montaña), quienes juzgaron las costumbres y usos del suelo de los colonos, incompatibles con los saberes locales, como una amenaza para su cultura y territorialidad. Actualmente establecidos en varios centros shuar montaña adentro y también en los márgenes de los ríos Nangaritza y Numpatakaim,  investigadores del tema señalan que es posible que su ocupación en esta zona se haya originado hace más de seis generaciones, tras la salida de sus antiguos territorios en Gualaquiza y Yanzatza, debido a conflictos con otras comunidades, alianzas familiares, crecimiento de la población y movilidad territorial. Esta historia, similar para tantas naciones indígenas en diversas geografías, parecía repetirse nuevamente.

Se dice que el escritor Luis Sepúlveda inspiró su obra “Un viejo que leía historias de amor” en una estancia de varios meses en la zona, de la cual 130 mil hectáreas serían décadas más tarde, en el año 2002, declaradas Bosque Protector Alto Nangaritza con miras a proteger la única conexión natural entre los Andes, representado por el Parque Nacional Podocarpus y la Cordillera del Cóndor. Su creación fue el punto de partida para un complejo proceso de organización territorial y serias tensiones sociales, que culminaron con el desmembramiento de fincas privadas y el acuerdo final entre el MAE, gobiernos locales, shuar y colonos para la creación de un área de conservación colono-shuar denominada Los Tepuyes (Mura Nunka en lengua shuar), nombrado así por los científicos que han encontrado en estas montañas de cimas planas y paredes verticales, que emergen de la selva como verdaderas islas de vida, similitud geológica y biológica a los célebres Tepuyes venezolanos.

Sigue lloviendo en Las Orquídeas y no puedo evitar preguntar a Walter y Alfonso que fue lo que mantuvo a los ATASMO a flote los últimos ocho años de trámites. Don Ortega sonríe con gratitud, retrocediendo el tiempo en su cabeza encanada y me cuenta que nunca se sintieron solos pues tuvieron el apoyo de varias instituciones, que fueron soporte por igual para shuar y colonos. Ambos reconocen el apoyo de Naturaleza y Cultura con quienes han caminado este sendero de gestiones y salidas de campo desde el 2009. “La gente se nos reía. Se burlaban y decían que no seríamos dueños de estas tierras. Ahora sabemos que los sueños se cumplen si se lucha por ellos. Todos estos años de espera y unión valieron la pena”, añade Walter; cuya labor al frente de la ATASMO ha sido fundamental para mantener la unión de grupo cuando cada nuevo trámite parecía flaquear la fuerza de todos.

Días después, el 10 de julio, las palabras de Francisco Kukush retumban en la recién estrenada cancha multiuso de Las Orquídeas: “La minería no es el único camino hacia el desarrollo. Debemos agotar todas las alternativas posibles antes de optar por la explotación de nuestros recursos mineros, que como ya conocemos han traído contaminación para muchos y riqueza para pocos”. La energía que Francisco proyecta es la de un líder. Más que agradecimiento, sus palabras están cargadas de reivindicación hacia su pueblo, por años olvidado y acorralado por el colonialismo a estas montañas de arenisca, último refugio del pueblo shuar de Zamora Chinchipe y de una belleza escénica sobrecogedora.

Los shuar elegimos conservar nuestra tierra. Así ha permanecido desde antes de nuestros abuelos y seguirá intocada por decisión de nuestro pueblo”, y así, con el júbilo de un centenar de shuar apoyándolo, Francisco comprometió la adhesión de los Tepuyes al Programa Socio Bosque, del que ya forman parte con 20 mil hectáreas de la reserva de caza y pesca Chai Nunka. Con una meta similar y con miras a desarrollar un proyecto de turismo comunitario, la ATASMO ingresará a Socio Bosque con la totalidad del área adjudicada.

El sabor agridulce que pudo suponer la creación del bosque protector doce años atrás y la reciente adjudicación de Los Tepuyes, es un claro ejemplo de la importancia de la participación local como cimiento de todo proceso de creación de áreas protegidas, sobre todo cuando la tenencia de la tierra no está bien definida y el ordenamiento concertado del territorio es primordial para garantizar derechos colectivos y el desarrollo de los grupos humanos que dependen de ellos. La experiencia ha enseñado que es preciso superar la mera consulta hacia el análisis crítico de las opciones, adaptando éstas a las realidades locales y donde el rol  institucional parta desde la aceptación de sus beneficiarios y como un guía para disipar la incertidumbre que conlleva el cambio.  Los Mura Nunka están finalmente, ocho años después, en las mejores manos.

*Crónica publicada en Diario La Hora - Loja el 27/07/2014 y Diario La Hora - Zamora, el 26/07/2014.

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Los Tepuyes son fuente de agua. La Cascada de los Dioses representa el fuerte vínculo entre el pueblo shuar y la naturaleza. La belleza escénica de Nangaritza, fuente de inspiración para el libro Un viejo que leía historias de amor, de Luis Sepúlveda. El río Nangaritza es uno de los límites naturales del área adjudicada. Los Tepuyes y sus paredes verticales de arenisca, hogar para variedad de especies de flora y fauna, varias de ellas nuevas para la Ciencia.

Miembros de la ATASMO: Asociación de Trabajadores Autónomos San Miguel de las Orquídeas. Francisco Kukush (izquierda primer plano) durante una de las tantas "reuniones de río" con miembros de la Asociación de Centros Shuar Tayunts, para discutir el ingreso a Socio Bosque y los trámites de adjudicación.

Una sección de las 4205 hectáreas adjudicadas. Vista desde la Reserva Maycú, de Naturaleza y Cultura.


Los Primos del PUEAR

March 16, 2014  •  Dejar un comentario
Los Primos son los primeros amigos, y a menudo, los mejores.
Con Martina, Melissa, Pablo, Andrés, Dakshi y Ñata (+). Enero de 2011.
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Crónica fotográfica de un viaje familiar al PUEAR y breve reseña histórica sobre su creación. 
 
El Parque Universitario de Educación Ambiental y Recreación (PUEAR) fue creado el 18 de mayo de 1983 por la Universidad Nacional de Loja (UNL), y bautizado en 2001 con el nombre de Francisco Vivar Castro en reconocimiento póstumo a sus valiosos aportes a la investigación científica en las áreas de botánica y ciencias forestales. Este parque fue fundado para impartir educación ambiental y fomentar el uso sustentable de los recursos naturales; así como constituirse en un sitio recreativo y para la investigación científica. Su porción más remota limita con el Parque Nacional Podocarpus, una de las áreas protegidas más importantes del Ecuador y orgullo natural del sur del país. 
 
Tiene una extensión de 90 hectáreas y se localiza a 4 km de la ciudad de Loja, en la vía Loja - Vilcabamba. Cuenta con una riqueza biológica sobresaliente y la presencia de cinco tipos de vegetación: bosque nativo, bosque de aliso, matorral, páramo antrópico y plantaciones forestales. Hasta hace tan solo unos pocos años aún era posible encontrarse en estos bosques con lobos de páramo, tigrillos, venados e incluso pumas. Los registros de estas especies han disminuido notablemente en los últimos años, aunque aún son comunes los avistamientos de chucurillos, conejos, armadillos, guanchacas y ardillas, entre otros animales. Las aves son probablemente los mejores representantes de la fauna del sector, con más de 100 especies registradas, incluidas varias aves migratorias de América del Norte. 346 especies de plantas han sido identificadas lo que incluye árboles, arbustos y hierbas.
 
De acuerdo al documento "Remenbranza del Parque Universitario de Educación Ambiental y Recreación Francisco Vivar Castro", escrito por el docente e investigador de la Universidad Nacional de Loja, Ingeniero Zhofre Aguirre Mendoza; entre los años 1935 a 1945 los arrimados de la hacienda de Don Daniel Álvarez Burneo talaban y quemaban la vegetación natural de lo que actualmente es el PUEAR para sembrar maíz, fréjol, zambos y zapallos; extraer leña y madera de cedro, laurel, cascarilla y cashco. Esto transformó la vegetación original hacia una secundaria y por ende representó la pérdida del hábitat para especies de fauna antaño comunes. 
 
El actual centro de visitantes del PUEAR fue en su momento la casa de hacienda y funcionó como centro administrativo y de operaciones de la misma. Constituye una muestra de las edificaciones típicas de finales del siglo XIX. Posteriormente, cuando estos terrenos pasaron a formar parte de la UNL en el año 1945 como la Quinta Experimental La Argelia, la casa de hacienda sirvió como hospedaje para varios profesores extranjeros contratados por la Facultad de Ciencias, posteriormente como vivienda para trabajadores de la quinta y desde 1983 como el centro administrativo del PUEAR luego de varias labores de restauración.
 
A partir del año 1945 empezó a sentirse la necesidad de conservar y proteger esta área boscosa productora en ese entonces de agua para la Facultad de Ciencias. Con la perspectiva de disponer de un área natural para los estudiantes de la época, se reforestaron las áreas de ladera degradadas. Es así que, el Doctor Reinaldo Espinosa, director en 1952 del Jardín Botánico, sembró una gran extensión de terreno con nogal y cedro. Luego, en 1965, los Ingenieros Francisco Vivar y Leopoldo Palacios sembraron ciprés, pinos y casuarinas, con la visión de que en Loja se crearía la carrera de Ingeniería Forestal; y, por el año 1970 se plantaron 11 especies de eucalipto en un área de 3 600 m2. En los años siguientes se ha continuado con la tradición de sembrar y enriquecer este rincón natural. De hecho, en mis primeros años de universidad como estudiante de la carrera de Medicina Veterinaria y Zootecnia, participé en varias campañas de reforestación en la parte alta del PUEAR.
 
Retrocediedo en mi memoria, me veo de la mano con mi padre recorriendo el PUEAR desde muy pequeño. Años después, más maltoncito, organizaba mis propias expediciones que eran para mi todo un suceso (con dormida incluida, por supuesto), hasta el límite mismo con el Parque Nacional Podocarpus. Recuerdo que cuando niño me imaginaba viviendo en una cabaña de madera en lo más profundo del bosque nativo. Con los años ese deseo se hizo en cierta forma realidad, pues han sido innumerables las ocasiones en que he presenciado el amanecer desde sus cimas coronadas de achupallas con las montañas azules del Podocarpus a mi espalda. Muchos de mis mejores recuerdos de la niñez y adolecencia (el PUEAR también fue mi confidente en plena edad del "burro"!) están ahí guardados. Pienso que fue aquí, gracias a las caminatas del sábado con mi querido viejo, donde hice chispa con el monte. Quizá por eso me cuesta tanto estar lejos de la montaña. 
 
Fuentes: 
Revista Ecuador Terra Incógnita. No 83. Mayo 2013. Sección ¿Qué lugar es este?
 
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Filo de cordillera. Parque Nacional Podocarpus. Colibri coruscans, una de las especies de colíbries más comunes en el PUEAR. Chilalo - Furnarius cinnamomeus
No hagan esto! Las fogatas no están permitidas en el PUEAR por el riesgo de iniciar un incendio forestal. Mirador hacia Zamora Huayco. Parte alta del PUEAR al atardecer. Antiguamente existía un sendero que recorría estas cumbres. Cuando te sientes perdido, es bueno ver las cosas desde otro punto de vista para retomar el camino. En el PUEAR encontrarás una buena conexión contigo mismo.
 
 

Pulso

February 28, 2014  •  Dejar un comentario

La Feria del Cóndor

January 07, 2014  •  2 comentarios

Debo ser sincero, no soy un buen madrugador, pero aquella mañana tenía el pretexto ideal para serlo. Semanas atrás había sido invitado a la feria colono-shuar, que cada semana y desde hace algunos años se realiza en el barrio Héroes del Cóndor, en el alto Nangaritza. Desde Guayzimi (cabecera cantonal de Nangaritza - Zamora Chinchipe) la vía trascurre sinuosa y angosta, dando paso a escenas dignas de ilustrar el mejor libro de cuentos de montaña. Los Tepuyes, montañas de paredes casi verticales y cimas planas, conocidas por los shuar como mura nunka (montañas altas donde nacen las aguas) constituyen junto al río Nangaritza y el imponente bosque lluvioso los principales elementos del paisaje. Yamalas y capibaras son aún comunes por estas tierras; y a horas crepusculares, cuando el Nangaritza revela sus verdaderos colores, no son raros los encuentros con guanchacas cruzando el camino a toda prisa.

Llegué antes del amanecer como me habían recomendado. Junto al río se erguía una enorme ruma de tablones de yamila que me sirvió de atalaya. Aguas arriba, desde la confluencia del Nangaritza y Numpatakaim, los pequeños peque-peque (embarcaciones llamadas así por el sonido de sus motores) navegaban atravesando la densa niebla hasta el improvisado puerto en Héroes del Cóndor, cargados hasta el tope de plátano, yuca, naranjilla, papachina y otros manjares traídos desde las lejanas comunidades shuar asentadas varias horas río arriba. Esta suerte de procesión fluvial se iluminaba con los primeros rayos de la mañana, cambiando en minutos los colores del paisaje hacia un dorado propio de los amaneceres más memorables.

Tras un montón de sacos de naranjilla que ya la gente movía hacia un camión con rumbo a Loja, asomó Cristóbal Kukush, amigo del centro shuar Shaim y quien me contaba lo que ahí sucedía:

“Esas naranjillas se compran aquí y se venden en Loja, Cuenca e incluso Guayaquil, donde pagan mejor. Lo mismo ocurre con las papayas y plátanos que se van directito a los mercados de Yanzatza, Loja y Zamora.  Tenga, Juanito, sírvase esta wapai y dígame si no es de lo más dulce que ha probado”. Cristóbal tenía todita la razón.  Aquella papaya era una bomba azucarada y su amable gesto eliminó al desayuno de la lista de pendientes de aquel día.

“Esta feria es como andar de fiesta cada semana”, bromea Cristóbal con una amplia sonrisa, al tiempo que me extiende un pilche con Nijiámanch (chicha), bebida shuar a base de yuca infaltable en las reuniones comunitarias, y que, junto al caldo de corroncho, los ayampacos y el seco de gallina criolla forman parte de la oferta de comidas preparadas con sazón shuar y mestiza de cada martes.

Pese a ser pequeña, la feria de Héroes del Cóndor es bien surtida. Corronchos fresquitos del Nangaritza se venden apenas van llegando de las redes apostadas aguas abajo. Ropa nueva hecha en Yanzatza, y otra usada (de a dólar, venida de los mercados de pulgas de Loja) son bienvenidas por las limitadas economías locales, en un lugar donde a diferencia de la ciudad no importa la marca tanto como su utilidad. Por doquier se ven gallinas criollas asomando la cabeza en atesorados saquillos, junto a una variopinta diversidad de envases plásticos, utensilios de cocina, electrodomésticos a cuotas, herramientas para agricultura, verduras y hortalizas. Este sinfín de productos ha facilitado con creces la vida de las comunidades shuar, quienes a criterio de Cristóbal se veían obligadas a viajar a Guayzimi o Zamora por las mínimas necesidades.

Los orígenes de la feria se remontan al año 2011. Previamente existieron dos ferias paralelas, una esencialmente shuar en la desembocadura de la quebrada Shamatak; y otra, de colonos, en San Miguel de las Orquídeas. Con la apertura de la vía Guayzimi - Nuevo Paraíso, Héroes del Cóndor se convirtió en la nueva y definitiva sede, unificando a las dos ferias anteriores y convirtiéndose además en un espacio vital para el reencuentro de familias separadas por horas de travesía río arriba; y cuyo único medio de transporte son los pequeños peque-peque, que aunque maniobrables y económicos en combustible, son también inestables y frágiles ante las constantes crecidas de los imponentes ríos que dominan este territorio limítrofe con Perú.

Para Jacinto Uwijint, vicepresidente de la asociación shuar Tayunts que congrega a siete de los diez centros shuar del alto Nangaritza, la poca participación inicial en la feria ya no es más tema de preocupación. Lo es ahora la ausencia de un acuerdo claro sobre la estabilidad de los precios entre varios productores y compradores; lo que ha ocasionado que en más de una ocasión la venta de productos al mayoreo se adelante un día, con claras consecuencias para el resto de productores. Por ello, la dulce papaya que me desayuné en la mañana reduce ostensiblemente su precio según se adelante la feria y conforme el sol alcanza su cenit: de un dólar al amanecer a poco menos de cincuenta centavos pasadas las diez de la mañana. Por ello, no son pocos los productores que ante la posibilidad de regresar a casa con los productos sin vender y los bolsillos vacíos, optan por la mejor oferta, que en muchos casos no justifica el duro trabajo propio de la agricultura.

Igual situación se da con la naranjilla – añade Segundo Vélez – lojano de nacimiento y “nangaritcenze por antigüedad” – bromea, quien migró en 1987 desde su natal Amaluza a la entonces impenetrable selva de Nangaritza en busca de mejores tierras. Segundo dice conocer los secretos de la naranjilla mejor que nadie, cultivo al que su familia dedica varias horas a la semana y que junto a su trabajo como guardaparque de la Reserva Maycú de la organización Naturaleza y Cultura Internacional constituye su fuente primaria de ingresos para mantener a sus tres hijos y cinco nietos. Afirma que cada miércoles se comercializan en Héroes del Cóndor no menos de cien sacos de naranjilla. “A treinta o cuarenta dólares el saco, imagínese Usted la cantidad de plata que mueve este cultivo cada semana”- comenta. Los mejores precios, sin embargo, se obtienen en Loja o Guayaquil, donde cada saco se vende entre diez a veinte dólares más. “Pero así mismo es” – dice, mientras hace un ademán de resignación con los hombros y se empina un bocado de chicha.

Al borde de la diez de la mañana la conversación con Cristóbal y Segundo es ya tema de interés de varios comuneros. Sentados sobre hileras de tablones recién sacados de la selva, en una región donde la deforestación alcanza el 3% anual, la tertulia cambia en el aire desde los secretos para lograr la mejor naranjilla (cultivo con gran demanda de productos agroquímicos y efectos adversos en el ambiente), las actuales mejoras de la vía Guayzimi – Zurmi; y las posibles medidas para obtener mayores ingresos económicos en los pequeños productores. Entre otros temas tratados, algo es seguro, a todos les inquieta la minería a gran escala y la posibilidad de que Nangaritza se convierta en otro Conguime (asentamiento minero en el vecino cantón Paquisha). Confían, eso sí, en su capacidad de organización, que les valió años atrás para  solucionar antiguos conflictos territoriales con los colonos. Esa misma capacidad ha motivado que, bajo decisión comunitaria, Tayunts ingrese al Programa Socio Bosque del Ministerio del Ambiente para la conservación de veinte mil hectáreas de la reserva de caza y pesca Chai Nunka. “Serán más de setenta mil dólares al año los que recibiremos por la conservación de nuestra reserva”,  me cuenta Francisco Kukush, presidente de Tayunts. “Nuestra meta, en un futuro no muy lejano, será invertir este dinero y comprar un camión para trasladar los productos hasta las ciudades y evitar la dependencia de los intermediarios. Por ahora, vamos poco a poco, las comunidades tienen necesidades más urgentes.”

Y así transcurre la mañana, con los Tepuyes como telón de fondo para una oferta y demanda propia de los mercados de nuestra tierra, salvo que aquí, a pocos kilómetros de la frontera los diálogos entre vendedores y compradores son en “shuarpañol”. Mientras los hermanos Kukush imaginan la compra del camionsito comunitario y Segundo Vélez ultima detalles de la venta de su cosecha de naranjilla, que seguramente saciará las sedes en el Guayas; yo me subo presuroso a la misma ruma de hace horas, para ver los peque – peque remontar el idílico Nangaritza y alejarse igual como vinieron, más livianos, eso sí, hacia las felices espesuras de esta esquina verde en el suroriente ecuatoriano. *

Observe más fotografías de Nangaritza AQUÍ

Crónica publicada en Diario La Hora, edición para Zamora Chinchipe, el 17-01-2014.

Barrio Héroes del Cóndor. Alto Nangaritza. Botes peque-peque. Al fondo se distingue el destacamento militar ecuatoriano en el punto de unión de los ríos Nangaritza y Numpatakaim. El uso de redes es la manera más efectiva para la captura de peces. Tambien lo es el uso de venenos naturales como el barbasco. Sin embargo, este último, de amplio efecto, actúa eliminando peces de varias edades con adversos efectos sobre sus poblaciones. Peces nativos capturados en los ríos Nangaritza y Numpatakaim forman parte de la dieta shuar. Improvisados puestos de comida ofrecen platos típicos shuar como el caldo de corroncho y los ayampacos. La chicha shuar es infaltable es la reuniones comunitarias. Cada pilche se vende a cincuenta centavos. Ropa usada a precios muy cómodos forma parte de la oferta de productos semanales de la feria. Una familia shuar espera la partida de los peque-peque para su regreso a Shakai, Yayu, Yawi y otras comunidades del Alto Nangaritza.

Por su utilidad, los contenedores plásticos son apetecidos por las comunidades shuar y colonos.


La Leyenda de Etsa

December 05, 2013  •  Dejar un comentario

Etsa, en el idioma de los shuar, quiere decir Sol, el valiente Sol, el generoso Sol de sus antepasados. El abuelo Arútam -que en shuar quiere decir Poderoso Espíritu Tigre de la mañana- mientras caminaba por la selva, entre gigantescos matapalos y frondosos copales, chambiras y pitajayas, relataba a los niños de qué manera el luminoso Etsa le devolvió la vida a los pájaros.

Iwia es un demonio terrible -les explicó Arútam-. Desde siempre ha tenido la costumbre de atrapar a los shuar y meterlos en su enorme shigra para después comérselos. Fue así como, en cierta ocasión, el cruel Iwia atrapó y luego se comió a los padres de Etsa. Entonces raptó al poderoso niño para tenerlo a su lado y, durante mucho tiempo, le hizo creer que su padre era él.

Las luces de Guayzimi, cabecera cantonal de Nangaritza, iluminan el cielo a la media noche.

Cuando Etsa creció, todos los días, al amanecer, salía a cazar para el insaciable Iwia que siempre pedía pájaros a manera de postre. El muchacho regresaba con la gigantesca shigra llena de aves de todas las especies, pero una mañana, cuando apenas empezaba su cacería, descubrió con asombro que la selva estaba en silencio. Ya no había pájaros coloridos por ninguna parte. Sólo quedaba la paloma Yápankam, posada sobre las ramas de una Malitagua.

Cuando Etsa y la paloma se encontraron en medio de la soledad, se miraron largamente.

-¿Me vas a matar a mí también? -preguntó la paloma Yápankam.

-No- dijo Etsa-, ¿de qué serviría? Parece que he dejado toda la selva sin pájaros, este silencio es terrible.

Gran parte del bosque de ribera del río Nangaritza ha sido trasformado en áreas de extracción pétrea y minerales (oro principalmente), amenazando así el hábitat de la fauna nativa, y más aún, la salud de miles de pobladores a lo largo de decenas de comunidades shuar.

Etsa sintió que se le iban las fuerzas y se dejó caer sobre el colchón de hojas del piso. Entonces Yápankam voló hasta donde estaba Etsa y, al poco rato, a fuerza de estar juntos en medio de ese bullicioso silencio en el que aún flotaban los gritos de los monos y las pisadas de las hormigas, se convirtieron en amigos.

Athene cunicularia es una especie de buho presente en Ecuador y varios otros países de América. Anida en madrigueras excavadas en el suelo. A diferencia de la mayoría de búhos, esta especie es muy activa durante el día, aunque casi siempre evita el calor del mediodía.

La paloma Yápankam aprovechó para contarle al muchacho la manera en que Iwia había matado a sus verdaderos padres. Al principio, Etsa se negó a creer lo que le decía, pero a medida que escuchaba las aleteantes palabras de Yápankam, empezó a despertar del engaño que había tejido el insaciable Iwia y, entonces, como si lo hubiera astillado un súbito rayo, se deshizo en un largo lamento. Nada ni nadie podía consolarlo: lloraba con una mezcla de rabia y tristeza, golpeando con sus puños el tronco espinoso de la enorme malitagua.

Cuando Yápankam se dio cuenta de que Etsa empezaba a calmarse, le dijo:

-Etsa, muchacho, no puedes hacer nada para devolverle la vida a tus padres, pero aún puedes devolvérsela a los pájaros.

-¿Cómo? -quiso saber Etsa.

La paloma explicó: Introduce en la cerbatana las plumas de los pájaros que has matado, y sopla.
El muchacho lo hizo de inmediato: desde su larga cerbatana empezaron a salir miles, millones de pájaros de todos los colores que levantaron el vuelo y con su alegría poblaron nuevamente la selva. Desde entonces -les aseguró su abuelo Arútam- Etsa, nuestro amado Sol y el demonio Iwia son enemigos mortales.

Fuente: “Leyendas del Ecuador”, autoría de Edgar Allan García.


"And The Angels Sing"

July 18, 2013  •  Dejar un comentario

We meet, and the angels sing

The angels sing the sweetest song I ever heard

You speak, and the angels sing

Or am I breathing music into every word

 

Suddenly, the setting is strange

I can see water and moonlight beaming

Silver waves that break on some undiscovered shore - Then

Suddenly, I see it all change

Long winter nights with the candles gleaming

Through it all your face that I adore.

 

You smile, and the angels sing

And though it's just a gentle murmur at the start

We kiss, and the angels sing

And leave their music ringing in my heart.

 

Text: Benny Goodmann

 


Una Nueva Joya para Nangaritza

June 10, 2013  •  1 comentario

HOATZIN (Opisthocomus hoazin)

Son las seis de la mañana en Nangaritza. Las últimas gotas de lluvia se estrellan contra las enormes hojas de un árbol de guarumo, y un aguacero de cantos de aves inunda el bosque de ribera, dos horas río arriba a través del Numpatakaime. Un ave de aspecto prehistórico, del tamaño de un faisán y olor nauseabundo, nos mira curiosa con ojos color rojo encendido y cara azul, mientras se mueve con torpeza entre las ramas altas de un árbol y lanza graznidos mostrando una cresta en su cabeza color rojizo. Se trata del Hoatzin.

El Hoatzin es sin duda una de las aves más fascinantes del reino animal. Conocido por el pueblo Shuar del Sur Oriente de Ecuador como “sasa”, esta especie (Opisthocomus hoazin, por su nombre científico), es un ave característica de la región amazónica de los Andes Tropicales: el área biológicamente más rica del planeta, y que se extiende desde Venezuela y Colombia al norte; hasta Bolivia al sur. En esta región, Ecuador ocupa orgulloso el tercer puesto en diversidad de aves, con más de 1664 especies registradas.

También conocido como “Pava Hedionda”, el Hoatzin habita en los bosques amazónicos de Sucumbíos, Napo, Pastaza y Morona Santiago; provincias donde ha sido registrado hasta los 600 metros sobre el nivel del mar. Es un animal como pocos. No solo es la única especie de ave que se alimenta casi exclusivamente de hojas y fermenta su alimento en el buche (similar a la digestión que realizan los rumiantes como las vacas), es además, la única ave que nace con garras en sus alas, y cuyos polluelos utilizan para trepar a los árboles luego de lanzarse al agua como medio de escape al sentirse amenazados.

El registro de Hoatzin en Nangaritza es uno de los pocos reportes de esta ave en el Sur Oriente del país. Esta información amplía el rango de distribución altitudinal de esta especie hasta los 900 metros sobre el nivel del mar, y representa además el registro más austral en Ecuador, lo que incluye a la provincia de Zamora Chinchipe como parte del área de distribución de esta especie. Zamora Chinchipe forma parte de la Reserva de Biósfera Podocarpus – El Cóndor, situada en el extremo Suroriental del Ecuador, a lo largo de la frontera con Perú, y que constituye una de las áreas biológicamente más diversas de los Andes y Amazonía con más de 7000 especies de plantas registradas y hogar de al menos la mitad de especies de aves del país.

Conocer el Hoatzin es una razón más para visitar Nangaritza, la "Pandora" del Sur del Ecuador.


Caminata en el cielo.

March 24, 2013  •  Dejar un comentario

Tres horas de camino nos tomó llegar hasta la cima de uno de los Tepuyes (montañas de cimas planas), en el Bosque Protector Alto Nangaritza. Desde aquí, Segundo Vélez identifica los pequeños poblados Shuar que se observan a la distancia, esparcidos en un territorio de decenas de miles de hectáreas de bosque sub tropical cada vez más amenazado por la tala legal e ilegal. Una mirada diferente a un territorio en constante cambio.


"El Nacimiento de una Niña"

February 27, 2013  •  1 comentario

 


Hoy nacerá una niña.

Dancemos entre hierbas y conjuros divinos.

 

Hoy llegará una flor para la magia.

Cantemos entre flautas perdidas

que aún sienten nostalgia

por la tierra.

 

Hoy vivirá un amor eternamente.

Hoy adquiere lugar otro cariño.

Descabellemos nubes

y envolvamos la dicha en plumas misteriosas…

 

Que el jugo de la vida no se escape de angustia.

Encendamos las plantas del presagio.

Va a iniciarse la huella de una niña.

 

Poema de José Roberto Cea, tomado del libro Códice Liberado.

 


Conociendo a Hypsiboas.

January 29, 2013  •  Dejar un comentario

Su nombre científico es Hypsiboas cinerascens  (Rough-skinned Treefrog). Mide 54 milímetros y tiene hábitos nocturnos. Se alimenta principalmente de insectos. Habita las zonas tropical  y subtropical oriental de Ecuador, desde las provincias de Sucumbíos al norte, hasta Zamora Chinchipe, al sur.

Hypsiboas cinerascens (Rough-skinned Treefrog)

Conocida también como Rana Granosa, la piel de esta especie es finamente granular de color verde uniforme, a veces con puntos rojos o dorados en la noche. El vientre es verde pálido, casi transparente, con tonos azulados.  El iris del ojo es crema, con un anillo dorado alrededor de la pupila, misma que tiene forma elíptica transversal. Los machos tienen una espina en el pulgar.

Hypsiboas cinerascens (Rough-skinned Treefrog)

Fotografías realizadas en Nangaritza, Zamora Chinchipe.

Información de la especie tomada de la "Guía de Campo de los Anfibios de Ecuador", de Jorge Valencia y otros autores. 2008.