Dos horas sin moverme.

December 10, 2012  •  Dejar un comentario

 

Los instantes que olvido son momentos que no existen en mi mente diurna, sino en el vagabundo de los sueños de terciopelo. Cuando caen las ventanas de carne una luz azul saca la cabeza tras la puerta, y sonrie; abriendo un espacio entre mi almohada y la cocina, donde tres ratones juegan dominó con galletas de azucar a la luz de una farola. Sentado sobre el lomo de una libélula viajo sin mover mis huesos, sin solicitar aire, sin verte agitar un pañuelo blanco. 

10.12.12


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