Los Primos del PUEAR

March 16, 2014  •  Dejar un comentario
Los Primos son los primeros amigos, y a menudo, los mejores.
Con Martina, Melissa, Pablo, Andrés, Dakshi y Ñata (+). Enero de 2011.
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Crónica fotográfica de un viaje familiar al PUEAR y breve reseña histórica sobre su creación. 
 
El Parque Universitario de Educación Ambiental y Recreación (PUEAR) fue creado el 18 de mayo de 1983 por la Universidad Nacional de Loja (UNL), y bautizado en 2001 con el nombre de Francisco Vivar Castro en reconocimiento póstumo a sus valiosos aportes a la investigación científica en las áreas de botánica y ciencias forestales. Este parque fue fundado para impartir educación ambiental y fomentar el uso sustentable de los recursos naturales; así como constituirse en un sitio recreativo y para la investigación científica. Su porción más remota limita con el Parque Nacional Podocarpus, una de las áreas protegidas más importantes del Ecuador y orgullo natural del sur del país. 
 
Tiene una extensión de 90 hectáreas y se localiza a 4 km de la ciudad de Loja, en la vía Loja - Vilcabamba. Cuenta con una riqueza biológica sobresaliente y la presencia de cinco tipos de vegetación: bosque nativo, bosque de aliso, matorral, páramo antrópico y plantaciones forestales. Hasta hace tan solo unos pocos años aún era posible encontrarse en estos bosques con lobos de páramo, tigrillos, venados e incluso pumas. Los registros de estas especies han disminuido notablemente en los últimos años, aunque aún son comunes los avistamientos de chucurillos, conejos, armadillos, guanchacas y ardillas, entre otros animales. Las aves son probablemente los mejores representantes de la fauna del sector, con más de 100 especies registradas, incluidas varias aves migratorias de América del Norte. 346 especies de plantas han sido identificadas lo que incluye árboles, arbustos y hierbas.
 
De acuerdo al documento "Remenbranza del Parque Universitario de Educación Ambiental y Recreación Francisco Vivar Castro", escrito por el docente e investigador de la Universidad Nacional de Loja, Ingeniero Zhofre Aguirre Mendoza; entre los años 1935 a 1945 los arrimados de la hacienda de Don Daniel Álvarez Burneo talaban y quemaban la vegetación natural de lo que actualmente es el PUEAR para sembrar maíz, fréjol, zambos y zapallos; extraer leña y madera de cedro, laurel, cascarilla y cashco. Esto transformó la vegetación original hacia una secundaria y por ende representó la pérdida del hábitat para especies de fauna antaño comunes. 
 
El actual centro de visitantes del PUEAR fue en su momento la casa de hacienda y funcionó como centro administrativo y de operaciones de la misma. Constituye una muestra de las edificaciones típicas de finales del siglo XIX. Posteriormente, cuando estos terrenos pasaron a formar parte de la UNL en el año 1945 como la Quinta Experimental La Argelia, la casa de hacienda sirvió como hospedaje para varios profesores extranjeros contratados por la Facultad de Ciencias, posteriormente como vivienda para trabajadores de la quinta y desde 1983 como el centro administrativo del PUEAR luego de varias labores de restauración.
 
A partir del año 1945 empezó a sentirse la necesidad de conservar y proteger esta área boscosa productora en ese entonces de agua para la Facultad de Ciencias. Con la perspectiva de disponer de un área natural para los estudiantes de la época, se reforestaron las áreas de ladera degradadas. Es así que, el Doctor Reinaldo Espinosa, director en 1952 del Jardín Botánico, sembró una gran extensión de terreno con nogal y cedro. Luego, en 1965, los Ingenieros Francisco Vivar y Leopoldo Palacios sembraron ciprés, pinos y casuarinas, con la visión de que en Loja se crearía la carrera de Ingeniería Forestal; y, por el año 1970 se plantaron 11 especies de eucalipto en un área de 3 600 m2. En los años siguientes se ha continuado con la tradición de sembrar y enriquecer este rincón natural. De hecho, en mis primeros años de universidad como estudiante de la carrera de Medicina Veterinaria y Zootecnia, participé en varias campañas de reforestación en la parte alta del PUEAR.
 
Retrocediedo en mi memoria, me veo de la mano con mi padre recorriendo el PUEAR desde muy pequeño. Años después, más maltoncito, organizaba mis propias expediciones que eran para mi todo un suceso (con dormida incluida, por supuesto), hasta el límite mismo con el Parque Nacional Podocarpus. Recuerdo que cuando niño me imaginaba viviendo en una cabaña de madera en lo más profundo del bosque nativo. Con los años ese deseo se hizo en cierta forma realidad, pues han sido innumerables las ocasiones en que he presenciado el amanecer desde sus cimas coronadas de achupallas con las montañas azules del Podocarpus a mi espalda. Muchos de mis mejores recuerdos de la niñez y adolecencia (el PUEAR también fue mi confidente en plena edad del "burro"!) están ahí guardados. Pienso que fue aquí, gracias a las caminatas del sábado con mi querido viejo, donde hice chispa con el monte. Quizá por eso me cuesta tanto estar lejos de la montaña. 
 
Fuentes: 
Revista Ecuador Terra Incógnita. No 83. Mayo 2013. Sección ¿Qué lugar es este?
 
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Filo de cordillera. Parque Nacional Podocarpus. Colibri coruscans, una de las especies de colíbries más comunes en el PUEAR. Chilalo - Furnarius cinnamomeus
No hagan esto! Las fogatas no están permitidas en el PUEAR por el riesgo de iniciar un incendio forestal. Mirador hacia Zamora Huayco. Parte alta del PUEAR al atardecer. Antiguamente existía un sendero que recorría estas cumbres. Cuando te sientes perdido, es bueno ver las cosas desde otro punto de vista para retomar el camino. En el PUEAR encontrarás una buena conexión contigo mismo.
 
 

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